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12 de Mayo, 2020

Iglesias de madera en Rusia: un patrimonio cultural que se mantiene en el tiempo

La madera fue protagónica en la arquitectura rusa hasta bien entrado el siglo XVIII. Con la adopción del cristianismo en el siglo X, se construyeron miles de iglesias de madera a lo largo y ancho de toda Rusia y, a pesar de que muchas no perduran en la actualidad, los ejemplares que quedan en pie permiten apreciar la asombrosa técnica de los carpinteros y artesanos que las edificaron.

Debido a las características del territorio de Rusia, que contiene cerca de un cuarto de los bosques del mundo, la madera siempre ha ocupado un lugar central en la vida de sus habitantes e incluso en el folklore del país. Antes del establecimiento del cristianismo como religión oficial, se creía que la madera tenía propiedades sagradas y en muchas leyendas y canciones populares se la representaba como un ser animado. Cuando el príncipe Vladimir de Kiev decidió bautizarse en la fe ortodoxa en el año 988, ordenó que se construyeran iglesias de madera en los lugares en que anteriormente había ídolos paganos, transformando así los lugares de veneración pero manteniendo su materia prima.

A partir de esa fecha se construyeron miles de iglesias de madera en Rusia. Generalmente, el árbol escogido para estas edificaciones era el pino, debido a que su madera es especialmente fuerte y puede aguantar por siglos, aunque también se utilizaba madera de robles y abetos.

Para la construcción de estas iglesias, las herramientas más comunes eran el hacha y la azuela. Para unir las piezas de madera no usaban arcilla, sino que confiaban en la presión que ejercía un tronco sobre el otro, y para la aislación usaban materiales como cáñamo o musgo. Las construcciones rusas de este tiempo no usaban clavos, ya que eran muy caros y difíciles de encontrar. Los carpinteros recurrían a sistemas muy ingeniosos para reemplazarlos: surcos, muescas, espigas entrelazadas, ensamble de caja y espiga, entre otros. Esto estimuló la arquitectura rusa y la convirtió en una especialmente sofisticada, sobre todo en cuanto a los techos de sus construcciones. El ejemplo más icónico son los domos con forma de cebolla que coronan muchos de los edificios más famosos de la arquitectura rusa y que también están presentes en varias de estas iglesias.

Conjunto Kizhi Pogost, Patrimonio de la Humanidad UNESCO / Yvon Maurice

El momento en el que comenzó el declive de la madera en la arquitectura rusa fue en 1703, cuando Pedro I “el Grande” ordenó que se iniciara la construcción de San Petersburgo que, al contrario del aspecto mayoritariamente rural de Rusia, sería una ciudad moderna, hecha de piedra, similar a las grandes ciudades de Europa occidental. Sin duda, esto fue una transición lenta, sobre todo en el norte del país, pues la madera seguía siendo el material más accesible. Sin embargo, muchas iglesias de madera fueron reconstruidas en piedra y ladrillo, mientras que otras desaparecieron a causa de los incendios. De acuerdo a los registros, a inicios del siglo XX se seguían llevando a cabo este tipo de construcciones, pero con la revolución de 1917 y la adopción del ateísmo desde el Estado, muchísimas de estas iglesias fueron destruidas.

Después de la Segunda Guerra Mundial, hacia 1948, hubo un esfuerzo por restaurar las iglesias de madera sobrevivientes que recién entonces fueron reconocidas como un gran símbolo de la cultura rusa. Muchas de las que hoy siguen en pie son resultado de este intento por rescatarlas, pues varias de ellas fueron trasladadas y conservadas en museos al aire libre, sobre todo en la década de 1960. Años más tarde, con la caída de la Unión Soviética, la mayoría de estas restauraciones se detuvieron, sumando un obstáculo más a la preservación de este patrimonio cultural.

Las iglesias que han resistido el paso del tiempo y todas las dificultades que la historia les ha impuesto, representan una especie de ventana al pasado ruso y permiten apreciar técnicas y estilos arquitectónicos de más de 300 años de antigüedad. A continuación se repasan las características de algunas de ellas.

Kizhi Pogost, Patrimonio de la Humanidad UNESCO

El Pogost, recinto parroquial de la isla Kizhi, en el lago Onega, tiene dos iglesias de madera del siglo XVIII: la Iglesia de la Transfiguración y la Iglesia de la Intercesión, junto a un campanario.

Iglesia de la Transfiguración en Kizhi / Gérard Janot

La Iglesia de la Transfiguración, de 1714, no tiene paralelo ni en la arquitectura rusa ni en la mundial y es considerada una maravilla del mundo. Según la leyenda, fue construida por el maestro Néstor usando nada más que un hacha. Su cúpula central alcanza los 37 metros de altura y en su interior contiene 102 íconos de los siglos XVII y XVIII. Tiene 22 domos con forma de cebolla o cúpulas que están cubiertas por tejas hechas de álamo, madera elegida porque era fácil de modelar y no se deformaba ni se quemaba fácilmente. Esta madera, con el reflejo del sol, da a los domos un brillante color plateado, acentuando su majestuosidad.

La Iglesia de la Intercesión, de 1764, tiene una estructura más simple que su vecina. Es de tipo prisma octogonal con un cubo como base. Tiene nueve cúpulas o domos, similares a los de la Iglesia de la Transfiguración, y su torre central alcanza los 27 metros de altura. El campanario, por su parte, es una torre octogonal edificada en 1862. Alcanza los 30 metros de altura y en su interior contiene 14 campanas.

Capilla del Arcángel Miguel

Visa exterior de la Capilla del Arcángel Miguel / Kizhi.karelia

Esta iglesia fue construida originalmente en pueblo Lelikozero en el siglo XVIII y fue trasladada a la isla Kizhi en 1961. Su estructura corresponde al tipo más simple de las iglesias rusas de madera, bastante similares a las casas de los campesinos de aquella época. Este tipo de construcción se caracterizaba por su techo inclinado y su estructura rectangular. El plano es lineal, eje este-oeste, con un lugar para los servicios religiosos y un vestíbulo. Por lo general las iglesias de este tipo tienen otros dos componentes: un ábside donde estaba el altar, y un campanario en el extremo del vestíbulo.

Iglesia del Tránsito de la Virgen (Dormition)

Esta iglesia, construida en el Monasterio de San Alexander Kushtsky aproximadamente en 1520 y que hoy en día es preservada en el Monasterio Spaso-Prilutsky, es de tipo tienda o shatior, nombre que se le da a este tipo de estructuras debido a la forma de sus techos. El plano lineal es reemplazado por otro centralizado, cuyo núcleo conduce a una torre de ocho lados.

Iglesia de la Transfiguración

Iglesia de la Transfiguración en Suzdal / Vasili Nikitinskii

El estilo arquitectónico de esta iglesia corresponde a un tercer tipo, yarusnyi o estructura escalonada, en el cual una silueta piramidal asciende en una serie de octaedros decrecientes. La Iglesia de la Transfiguración fue construida hacia 1756 en Kozliatevo, pero hoy se encuentra en el Museo de Arquitectura en Madera y Vida Campesina de Suzdal, fundado en la década de los sesenta.

Iglesia de la Ascensión

Vista actual de la Iglesia de la Ascensión / Anobti

Esta es una construcción del tipo kub o cubo; se trata de una estructura más compacta de plano cuadrado que tiene la gracia de permitir un mayor número de domos en la parte superior de la iglesia, lo que logra una forma más elegante y sofisticada. Este templo fue construido en Kushereka en 1669 y actualmente está en el Museo al aire libre Malye Korely, en Arkhangelsk.

Iglesia de la Resurrección de Lázaro

Vista de la iglesia de la Resurrección de Lázaro / Alexander Savin

Esta es la iglesia de madera más antigua que se conoce en Rusia, pues a pesar de que casi no quedan en pie construcciones de madera previas al siglo XVIII, la Iglesia de la Resurrección de Lázaro data de la segunda mitad del siglo XIV. Fue construida en el Monasterio Murom de Karelia y luego trasladada a la isla Kizhi. Se dice que Lázaro, el fundador del Monasterio, construyó esta iglesia de pino en 1390, un año antes de su muerte.

Varias de estas iglesias sobrevivientes son grandes atractivos turísticos en la actualidad. También han sido objeto de interés para académicos y fotógrafos. Richard Davies, fotógrafo británico, recorrió cientos de kilómetros de Rusia en busca de estas iglesias, inmortalizándolas en el libro “Wooden Churches: Travelling in the Russian North”, en parte como un intento por llamar la atención sobre su valor, fragilidad y necesidad de mantención.


Escrito por Josefa Torres
Fotografías principal cortesía de Routes.Global

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